Crónica de la segunda prueba de los exámenes de habilitación de traductores e intérpretes jurados

Ya está. Ya pasó la segunda y temida prueba de los exámenes de habilitación para traductores e intérpretes jurados del Ministerio de Asuntos Exteriores, en adelante, «MAE». (Si os perdisteis cómo fue la primera fase del proceso, podéis leer un resumen aquí).

Prosigamos. La prueba de alemán, idioma para el que me presenté, tuvo lugar el 15 de junio en la Escuela Diplomática de Madrid. Esta vez sí, empezamos puntuales a las 10:00. Tampoco hubo el caos organizativo de la primera prueba y en seguida se nos llamó por idiomas a las aulas correspondientes. Es triste que tenga que resaltar que un examen de oposición pública empezó puntualmente y en orden, pero en fin, this is Spain y hablo con los precedentes de la primera fase.Sello

Esta prueba consta de tres ejercicios de traducción, divididas en dos tandas. En la primera parte del examen, los candidatos tienen que hacer dos traducciones, una directa y otra inversa, sin diccionario, escritas a mano y en un tiempo de 2 horas, que cada cual puede distribuir según le convenga. Conforme a las bases del propio MAE, estos textos son de temática general y de tipo periodístico o ensayístico. Dicho lo cual, aprovecho para comentar que «temática general» es un término tan, precisamente, general  que puede englobar absolutamente de TODO.

Finalizada la primera parte, hay una pausa de 30 minutos y se procede a la segunda parte, que consiste en una traducción de tipo jurídico o económico, con cuantos diccionarios desee el candidato (monolingües, bilingües, especializados, de sinónimos…) y en el plazo de 90 minutos. Las pruebas son eliminatorias y se corrigen en este orden: directa / inversa / jurídica. Es decir, si no apruebas la general directa, quedas suspendido y no se te corrigen los demás ejercicios.

¿Qué tal fueron los textos de este año? Por si alguien siente curiosidad, he podido localizar los textos en Internet. Vaya por delante que salvo en la traducción inversa, no se indicaba ni el autor, ni la fuente, ni la fecha de publicación del texto, así como tampoco el número de palabras. Esta información la he añadido personalmente:

– EJERCICIO DE TRADUCCIÓN DIRECTA ALEMÁN > ESPAÑOL

EJERCICIO DE TRADUCCIÓN INVERSA ESPAÑOL > ALEMÁN

EJERCICIO DE TRADUCCIÓN JURÍDICA ALEMÁN > ESPAÑOL

Hagamos un análisis general. La directa me pareció razonable dentro de los parámetros del examen. Poco más hay que añadir. Se trataba de un texto de opinión periodística, en la línea de otros exámenes anteriores. La inversa, sin embargo, -y en eso creo que estarán de acuerdo unos cuantos- era, en mi opinión, demasiado extensa y con un lenguaje barroco que, sinceramente, no me parece adecuado para un ejercicio de inversa sin diccionario y con el tiempo pisándote los talones. Después de hacer la inversa, la jurídica me pareció bastante más asequible, aunque era muy larga, sobre todo porque algunos de los términos más recurrentes, que en alemán se solventan con una palabreja, en español se multiplicaba por 4 o 5.

Lo que más curiosidad me despierta de las pruebas es cómo se corrigen los ejercicios. Este año y por primera vez en su historia, el MAE ha tenido la decencia de publicar un baremo orientativo de los criterios de corrección. Ahora bien, si os fijáis, aparte de ser un documento bastante general, no se indica sobre cuántos puntos se aplica el baremo. Es por ello que antes de empezar el examen, una candidata planteó justamente esta pregunta a los examinadores y la respuesta fue que  «En la mayoría de los casos puntuamos sobre 20». ¿No es esta una información fundamental que los examinadores deberían tener muy clara y que los candidatos tienen derecho a saber? Porque no es lo mismo que te quiten 4 puntos por un contrasentido sobre 10, con lo cual ya tienes el examen sentenciado, que sobre 20, donde todavía te queda alguna oportunidad. Otra muestra de la opacidad y falta de transparencia que envuelven estas pruebas.

Además, este tipo de ejercicios no se corresponden en absoluto con el día a día del traductor, y mucho menos, con el del traductor jurado. ¿Quién traduce a mano? ¿Quién traduce sin diccionarios y sin Internet? ¿Quién hace una inversa sobre un ensayo y le estampa el sello de traductor jurado? ¿No sería mucho más útil y cercano a la realidad plantear la traducción de un certificado de matrimonio o un expediente académico, por ejemplo?

Por otra parte, parece ser que al MAE le da totalmente igual que presentarse a estas pruebas suponga un coste más que elevado para muchos candidatos, sobre todo para los de fuera de la capital. A veces sospecho malignamente que el MAE en realidad quiere fomentar la ocupación hotelera de la capital con aspirantes a TIJ a quienes no deja más opción que desplazarse ¡hasta en 3 ocasiones si superas todas las fases! Y no solo el sector hotelero y de transportes se frotará las manos, ¡también las librerías! Porque yo misma por ejemplo me di cuenta de que no tenía ningún diccionario general alemán > español en formato papel, sino que los tengo instalados en el ordenador, por lo que me tuve que comprar uno específicamente para el examen de jurídica. Y como yo, seguramente muchos. Con la tecnología actualmente disponible, se podría replantear el formato del examen y permitir el uso de ordenadores, o juntar la fase 1 y 2 en un mismo día, porque el test de 50 preguntas de 90 minutos se podría haber hecho perfectamente antes de las traducciones y te ahorras un desplazamiento. Pero me temo que estamos a años luz.

Maleta con diccionarios
Maleta aparentemente inofensiva pero cargadita de diccionarios. Los guardas del control del AVE alucinarían cuando la pasaron por los rayos X.

Según las instrucciones del examen, está previsto que los resultados se publiquen en septiembre (me reservo la opinión sobre el tiempo necesario para corregir estas pruebas, sobre todo si tenemos en cuenta su carácter eliminatorio), pero las expectativas de aprobar son desde ya mismo, cero. ¿Pesimista? No. ¿Me fueron mal las pruebas? Podría haber sido peor. Me baso en el porcentaje de aprobados de años anteriores y si no, fijáos en esta entrada que he encontrado en un blog personal donde se analizan las listas de resultados de la convocatoria de 2009. De 79 candidatos de alemán, aprobó 1. ¡Ojo! No aprobó el examen en sí, sino la segunda fase, por lo que faltaba todavía la tercera prueba. 12 idiomas quedaron desiertos. De 350 candidatos de inglés, pasaron 4. Las cifras hablan por sí solas. Y obviamente, no tienes derecho a revisión para saber qué has podido hacer mal y qué justifica tu suspenso.

En resumen, estamos ante unas pruebas altamente opacas, cuando al tratarse de una oposición pública, debería ser, justamente, mucho más «público». Los criterios de corrección son vagos, los textos están totalmente desconectados de la práctica de la traducción y los candidatos no tienen derecho a revisión. Llamadme malpensada, pero a mí me da la sensación de que a alguien no le interesa que entren más traductores habilitados en el mercado. ¿De verdad creéis que de 79 personas, solo 1 fue capaz de hacer bien 3 traducciones, cuando muchos de los candidatos son traductores en activo y con experiencia, muchos de ellos con formación específica en el ámbito jurídico?

En cualquier caso, dado que ahora ya no existe la vía de la habilitación por convalidación de estudios, tarde o temprano tendrán que cambiar las cosas, porque la demanda esta ahí y en algún momento faltarán traductores/intérpretes jurados. Hasta entonces, me limitaré a pasar un estupendo verano sin pensar más en las pruebas y cuando se publiquen los resultados, coincidiendo con la «vuelta a cole». veremos qué conclusiones podemos sacar.